Tengo los ojos puestos en el Señor, porque él me libra de todo peligro. Mírame, Dios mío y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido.
Se dice "Gloria".
Oremos:
Liturgia de la Palabra
Recuerda que fuiste esclavo en Egipto
Lectura del libro del Deuteronomio 5, 12-15
Esto dice el Señor:
Del salmo 80
El Señor es nuestra fortaleza.
Entonemos un canto al son de las guitarras y del arpa. Que suene la trompeta en esta fiesta que conmemora nuestra alianza.
Porque ésta es una ley en Israel, es un precepto que el Dios de Jacob estableció para su pueblo cuando lo rescató de Egipto.
Oyó Israel palabras nunca oídas: "He quitado la carga de tus hombros y el pesado canasto de tus manos. Clamaste en la aflicción y te libré.
No tendrás otro Dios, fuera de mí, ni adorarás a dioses extranjeros. Pues yo, el Señor, soy el Dios tuyo, el que te sacó de Egipto, tu destierro".
La vida de Jesús se manifiesta en nuestra carne mortal
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 4, 6-11
que ha hecho brillar su luz en nuestros corazones, para dar a conocer el resplandor de la gloria de Dios, que se manifiesta en el rostro de Cristo. Pero llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que esta fuerza tan extraordinaria proviene de Dios y no de nosotros mismos.
Aleluya, aleluya.
El Hijo del hombre también es dueño del sábado
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos 2, 23-28; 3, 1-6
Gloria a ti, Señor.
Un sábado Jesús iba caminando entre los sembrados, y sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le preguntaron:
Se dice "Credo".
Celebrante:
Para que el Señor se acuerde del santo Padre, el Papa Juan Pablo, de todos los obispos que predican la Palabra de Dios, de los presbíteros y diáconos y de todos los que en el mundo aman a Jesucristo, roguemos al Señor.
Para que el Señor se acuerde de los responsables de las naciones, los asista en su misión, haga desaparecer los proyectos de quienes buscan la guerra y dé fortaleza a quienes trabajan por la paz y el bien común, roguemos al Señor.
Para que el Señor se acuerde de los ancianos y minusválidos, de los enfermos y de los que sufren, de los necesitados que esperan su ayuda; para que no se olvide de los presos, de los desterrados y de los que son perseguidos por su nombre, roguemos al Señor.
Para que el Señor, en su infinita misericordia se acuerde de todos nosotros, nos conceda un tiempo favorable y cosechas abundantes, nos otorgue el trabajo que necesitamos, abra su mano y nos sacie con sus bienes, ya que los ojos de todos están fijos en él, roguemos al Señor.
Celebrante:
Que esta Eucaristía, Señor, nos obtenga a quienes imploramos tu perdón, la gracia de saber
Historia de la salvación
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
El que beba del agua que yo le daré, dice el Señor, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en una fuente que salta hasta la vida eterna.Antífona de Entrada
Oración Colecta
Dios misericordioso, fuente de toda bondad, que nos has propuesto como remedio del pecado el ayuno, la oración y las obras de misericordia; mira con piedad a quienes reconocemos nuestra miserias y estamos
agobiados por nuestras culpas, y reconfórtanos con tu amor.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.Primera Lectura
"Santifica el día sábado, como el Señor, tu Dios, te lo manda. Tienes seis días para trabajar y hacer tus quehaceres, pero el séptimo es día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios.
No harán trabajo alguno ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu buey, ni tu burro, ni tu ganado, ni el extranjero que hospedes en tu casa; tu esclavo y tu esclava descansarán igual que tú.
Recuerda que fuiste esclavo en Egipto y que te sacó de allá el Señor, tu Dios, con mano fuerte y brazo poderoso. Por eso te manda el Señor, tu Dios, guardar el día sábado".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Salmo Responsorial
El Señor es nuestra fortaleza.
El Señor es nuestra fortaleza.
El Señor es nuestra fortaleza.
El Señor es nuestra fortaleza.Segunda Lectura
Hermanos: El mismo Dios que dijo: Brille la luz en medio de las tinieblas, es el
Por eso sufrimos toda clase de pruebas, pero no nos angustiamos. Nos abruman las preocupaciones, pero no nos desesperamos. Nos vemos perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no vencidos.
Llevamos siempre y por todas partes la muerte de Jesús en nuestro cuerpo, para que este mismo cuerpo se manifieste también la vida de Jesús. Nuestra vida es un continuo estar expuestos a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.Aclamación antes del Evangelio
Tu palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad.
Aleluya.Evangelio
"¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?"
El les respondió:
"¿No han leído acaso lo que hizo David una vez que tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros". Luego añadió Jesús:
"El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado".
Entró Jesús en la sinagoga, donde había un hombre que tenía tullida una mano. Los fariseos estaban espiando a Jesús para ver si curaba en sábado y poderlo acusar. Jesús le dijo al tullido:
"Levántate y ponte allí en medio".
Después les preguntó:
"¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?"
Ellos se quedaron callados. Entonces, mirándolos con ira y con tristeza, porque no querían entender, le dijo al hombre:
"Extiende tu mano".
La extendió, y su mano quedó sana.
Entonces salieron los fariseos y comenzaron a hacer planes con los del partido de Herodes para matar a Jesús.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.Oración de los Fieles
Oremos, hermanos y hermanas, a Jesucristo, el Señor, y pidámosle que, recordando su promesa, escuche la oración de este pueblo reunido en su nombre:
(Respondemos a cada petición:
Te lo pedimos Padre, escúchanos).
Te lo pedimos Padre, escúchanos.
Te lo pedimos Padre, escúchanos.
Te lo pedimos Padre, escúchanos.
Te lo pedimos Padre, escúchanos.
Dios nuestro, que haces brillar nuestros corazones con la gloria reflejada en el rostro de Cristo; escucha las oraciones de tu pueblo y concédenos la fuerza de tu Espíritu, para que demos testimonio ante el mundo de aquella verdad que nos hace libres y promueve la verdadera libertad en el mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.Oración sobre las Ofrendas
perdonar a nuestros hermanos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.Prefacio
Porque él, con su nacimiento, restauró nuestra naturaleza caída; con su muerte, destruyó nuestro pecado; al resucitar, nos dio nueva vida; y en su ascensión, nos abrió el camino de tu reino.
Por eso,
con los ángeles y los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
[Misa]Antífona de la Comunión